Ellen Hackett

Ellen Hackett, quien prefiere ser llamada Toni Zenker, es una incansable mujer que a sus noventa años continúa con el entusiasmo que a sus sesenta y a sus setenta y a sus ochenta la distinguían, en la pintura, en la creación de objetos artísticos, o tejiendo, cuando sus manos modelaban o cuando en escasos segundos tijereteaban una figura despertando el asombro, o cuando pedía aventón en la calle de Revolución hacia la UNAM despertando la simpatía pero también la preocupación de sus hijos.

Esta autora ahora ofrece un atado de cuentos inspirados en los niños que ha conocido en su largo trayecto por la vida. Historias de Barsoldo y otros cuentos, son historias fantásticas y míticas escritas en su lengua materna, el inglés. Originaria de Chicago, Ill., EU, Toni Zenker emigró a México hace unos setenta años, país que ya no dejó.
Xiluén Zenker de la Concha, joven artista del dibujo y la escultura que se ha destacado en el modelado, realizó las ilustraciones de Historias de Barsoldo y otros cuentos, las que vienen a ser sus primeras ilustraciones publicadas.

Cristina de la Concha.

Historias de Barsoldo y otros cuentos

Toni, como le gusta que la llamen, es una incansable mujer que a sus noventa y pico de años es la misma creadora de cultura y arte que siempre ha sido. El lector tiene en sus manos los cuentos que la autora redactó pensando en los niños que su larga vida le ha dado el placer de conocer. Es una serie de historias fantásticas y míticas, escritas originalmente en inglés, que buscan entretener a los pequeños y hacer recordar las historias de infancia a los grandes.

Walter Zenker 003_resize

Walter Zenker

Walter Zenker, quien nació en 1898, fue esposo de Toni Zenker. Una gran historia envuelve a ambos personajes: Toni y Walter. Estas son unas fotos que le tomó su tocayo Walter Reuter, uno de los grandes fotógrafos que enriqueció con su arte a México.

Toni Zenker

Toni Zenker cumple 90 años

Rodeada de algunos de sus hijos y amigos, Toni Zenker cumplió 90 años de enriquecer al mundo con su presencia creativa y generosa. En las instalaciones de Ediciones del Ermitaño, que dirige su hijo Alejandro, Toni escuchó un concierto que le ofrecieron su hijo Miguel, su cuñada Denia y sus nietos Teo, Ate y Xiluén acompañados de Fer, hija de Laura, la compañera de Alejandro. Este yacía, a pocos pasos, en cama con fiebre por la gripa propia de la época. Fueron momentos emotivos que coronó un trío de cuatro, como debe ser, y que Laura y Alejandro conocieron en un paseo en trajinera en Xochimilco. El trío interpretó boleros que corearon los presentes. Toni la pasó feliz, fraguando, como suele hacerlo, nuevos proyectos. Todos brindaron por los primeros 90 años de Toni, que mostró más entusiasmo y energía que todos los invitados juntos. ¡Quién fuera como ella!



El despertar del tiempo

Héctor de la Garza (Eko)

Entiendo a Octavio Paz cuando habla de los placeres de la vista. Lo entiendo porque para mí, ver, observar, mirar, es uno de los placeres de la vida. Por eso cuando veo las pinturas de Toni Zenker me sorprendo y vivo; me sorprendo de la luz que se filtra y desparrama por las paredes, el suelo, mi rostro y el día entero. Esas pinturas son ventanas por las que se asoman paisajes escapados de los sueños de la pintora. Y esos paisajes me hablan de colores, de colores que son vida, de colores que son preguntas y de colores que son respuestas. La pintura de Toni es un recorrido por ese paisaje habitado por seres fantásticos y formas vibrantes bajo esferas incandescentes. Siguiendo fieles el camino de la vista, llega un momento en que ya no sabemos si estamos viendo el cuadro o si estamos viendo nuestros propios sueños. ¿En qué momento se produce esa alquimia? Si observamos con detenimiento los cuadros de Toni, empezaremos a escuchar el latido de la mirada y a sentir la oculta coreografía de sus pinceladas. Es allí donde la realidad se empieza a disolver y nos descubrimos mirando hacia dentro. En ese momento los colores de Toni se vuelven los colores de la vida misma y, una vez más, la magia se hace presente. ¿Cuál es la escuela pictórica de Toni Zenker, quiénes sus maestros? Toni Zenker es una mujer cosmopolita que adoptó a México, y a quien México adoptó y llenó de luz y color. Gracias a eso, floreció una artista fauvista con raíces mexicanas que nos recuerda los laberintos oníricos de Edward Munch, a Víctor Brauner con sus imágenes simbólicas y ese surrealismo emblemático; nos recuerda los tormentosos y crepusculares paisajes de las costas de New Jersey de Plimpton Reilly, y nos recuerda la escuela expresionista de Nueva York cultivada bajo el cielo de Mixcoac, el mismo cielo que Paz comparte con Toni Zenker.

Los colores de Toni Zenker

Fernando Díaz Infante
México, 23 de abril de 2001

Las pinturas de Toni impresionan porque utiliza una paleta restringida, término que significa que el artista toma sólo los colores primarios más el blanco y las tierras para hacer combinaciones secundarias y sus primorosas gamas de color.

Esta disciplina técnica es de lo más difícil de realizar, pero de lo más afortunado para crear. Los pigmentos están concentrados y su vibración es mayor y más limpia; no hay posibilidad de ensuciarlos por demasiadas combinaciones. Para hacer esto se requiere de la sabiduría de un alquimista que encuentra, con las sales más simples, las mezclas más afortunadas para imitar la vida y la energía universal.

No es fortuito que la obra de Toni se refiera al paisaje y a los hombres. Es una artista que no copia sino que inventa su naturaleza, que se recrea componiendo volúmenes, términos y perspectivas para darles expresión y belleza.

Con su técnica logra la frescura, originalidad y equilibrio de las obras plásticas que sólo los niños y los indios pueden realizar. Sus colores hacen vibrar a las flores, a los campos y a los cielos, y dejan en el espec-tador como emoción una sonrisa.